La estupidez humana



La noticia de la crisis hídrica por la que atraviesa Ciudad del Cabo, Sudáfrica, ha dado la vuelta el mundo ya que se trataría de la primera metrópoli en quedarse sin ese recurso natural.

Desde enero las autoridades han sensibilizado a la población local, llamándoles a tomar conciencia acerca de los usos que debiera dársele al agua hasta ahora disponible. Acto seguido, a partir del 1 de febrero se ha dado paso a una fase de racionamiento que contempla el reparto de 50 lts. diarios a los casi cuatro millones de habitantes, cifra equivalente al 50% de la necesaria para un ser humano, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La ausencia de lluvias, el vertiginoso crecimiento demográfico, la escases de fuentes hídricas y los efectos del cambio climático son, entre otros, algunos de los elementos detonantes de una crisis que, como ha alertado la propia alcaldesa Patricia de Lille, les ha condenado a un “punto sin retorno”. En efecto, ya se ha publicitado que el 11 de mayo se dará paso al “Día Cero”, reduciendo el reparto de agua a 25 lts. diarios por persona. Hasta esa fecha las instrucciones, a riesgo de ser multado, son claras: duchas de menos de dos minutos y sólo dos veces por semana, usar agua potable sólo para beber y cocinar, no regar jardines ni lavar vehículos, no llenar piscinas y lavar la ropa en lavadora una vez por semana.

La represa Theewaterskloof nos saca lágrimas diariamente por su cada vez más parecida apariencia al Sahara (la imagen).

La Tierra cuenta con 1.386.000.000 de kms. cúbicos de agua, los que representan el 70% de su superficie. Sin embargo, la inmensa mayoría, casi el 97.5%, son aguas de mar, no aptas para el consumo humano.

Los pronósticos en torno a la disposición del recurso vital por parte de la población mundial no son nada halagüeños, según ha publicado las Naciones Unidas. Científicos adscritos al organismo han proyectado que para los próximos doce años la demanda global de agua potable sobrepasará en un 40% a la oferta realmente disponible. ¿Se aproximan guerras del agua? –preguntan algunos–.

Por el momento, lo único cierto es que la ciudad sudafricana es sólo la primera de un sinnúmero de megaciudades que ya empiezan a ser acosadas por el fantasma de la sequía, destacando la vulnerabilidad de São Paulo (Brasil), Bangalore (India), Pekín (China), El Cairo (Egipto) y la Ciudad de México (México).

Pero mientras los habitantes de Ciudad del Cabo parecen sentenciados a cargar cubos con agua para cubrir sus necesidades básicas y la represa Theewaterskloof nos saca lágrimas diariamente por su cada vez más parecida apariencia al Sahara, el crecimiento poblacional en el mundo continúa a todo galope, las emisiones de CO2 a la atmósfera se multiplican, los países ricos persisten en su vida de derroches y los pobres pareciera ser que sueñan vivir como los ricos. ¿Cuánto tardará el ser humano en reparar que el apolíptico futuro ya nos cayó encima y promete quedarse?

Equipo Correo del Alba
@CorreodelAlba

Martes 20 de Febrero de 2018