Esa llamita que nos quema por dentro




Claudio Schmidt

Escritor chileno
para @CorreodelAlba


Vivir en un lanchón chilote en los canales del sur de Chile, construir la casa de nuestros sueños con una idílica vista al mar, aprender a tocar un instrumento musical, pintar, escribir, iniciar una ensaladería, estudiar fotografía, viajar por el mundo, visitar los pueblos de nuestros antepasados, dar la vuelta al mundo, etc. Sea lo que sea, todos tenemos sueños. Algunos más grandiosos que otros. Algunos de nuestros sueños son de viajes y aventura, algunos son aspiraciones de toda una vida, a veces son cosas sencillas que queremos hacer o lograr simplemente para ser una mejor persona, un mejor ser humano. Completar nuestros sueños es sentirnos realizados y satisfacer esa llamita que nos quema por dentro. Ser nosotros y cumplir nuestros anhelos.

A menudo el trajín de la vida diaria nos atrapa y las responsabilidades del día a día nos envuelven y nos transforman en autómatas. El trabajo y las obligaciones familiares nos consumen y es así, silenciosamente, como el tiempo se nos escurre por entre los dedos. Es costumbre casi universal que cuando nos acercamos al final del año nos ponemos a reflexionar y tratamos de dar la vista atrás y resumir los acontecimientos importantes que hemos vivido. Tratamos de hacer un balance de lo logrado y de lo pendiente, de lo bueno y lo malo, de las cosas que cumplimos y de las que por algún u otro motivo dejamos inconclusas.  

Muchos podríamos resumir el año en pocas palabras... algo así como: trabajé mucho, gané algo de dinero e incluso hasta ahorré un poco, gasté mucho dinero también y pagué muchas cuentas. No está mal, pero cuando uno es niño, trabajar sólo para pagar las cuentas no es precisamente el tipo de sueños que uno tiene. ¡Claro que no!

Cuando se es niño se sueña con cosas preciosas y grandiosas. Se sueña con la ilusión de disfrutar de una vida increíble llena de grandes aventuras y de una capacidad ilimitada de poder lograr lo imposible. Uno sueña que se puede subir a los árboles más altos sin dificultad, de volar como superman sobre las nubes, de tener el caballo más lindo, de ser un astronauta, un bombero, un piloto de autos de carreras manejando a toda velocidad... Cuando chicos soñábamos que cada día era creado especialmente para nosotros y que la vida era para disfrutarla y es por eso que aprovechábamos cada momento al máximo. Nos entreteniamos tanto jugando por ahí que recogernos a comer y dormir era lo dificil. No nos cansábamos nunca y si lo hacíamos, al poco rato recobrábamos la energía y seguíamos. Estrujábamos cada día al máximo. ¿Qué ha cambiado?

"Existe una conexión escritura-mano-cerebro que nos permite visualizar y comprender las cosas mucho mejor cuando las escribimos, en lo posible a mano alzada".

La edad tal vez, pero la edad es sólo un número y no significa mucho, lo importante es lo que se lleva en el corazón. Cierto es que a medida que van pasando los años tenemos más responsabilidades que cuando eramos niños y la vida se nos complica, a veces bastante, pero al mismo tiempo también tenemos mayor capacidad, más experiencia y mejores recursos para lograr mucho más. Las cosas con las que antes sólo podíamos soñar, a medida que vamos creciendo están más a nuestro alcance, Entonces, ¿por qué no aprovechamos la oportunidad y vivimos nuestros sueños?

Yo creo el problema tiene varias aristas, pero fundamentalmente, pasa por un problema de falta de rigor, organización y disciplina. Es así entonces como nos entregamos a la suerte, a la que te criaste y con suma indolencia dejamos pasar el tiempo, ese tiempo que nunca volverá, y no tomamos o retomamos según sea el caso, el control de nuestras vidas. Es por este motivo entonces—y muy conciente de que corro el riesgo que por ahí me tilden de “alemán cuadrado”—sugiero empezar a retomar la senda mediante la creación de una lista, sip, una simple lista, una de esas listas conocidas en inglés como “Bucket List”: una lista de nuestros sueños y aspiraciones con un detalle de las cosas que queremos lograr antes de "estirar la pata". En otras palabras, una lista de las cosas que queremos completar en vida antes de morir. Por cierto, está comprobado que el escribir las cosas tiene un efecto muy especial en nuestras mentes y todo se “graba” mejor cuando lo escribimos. Existe una conexión escritura-mano-cerebro que nos permite visualizar y comprender las cosas mucho mejor cuando las escribimos, en lo posible a mano alzada. Leonardo da Vinci, según he leído, fue uno de los primeros “descubridores” de este hecho, pero me estoy saliendo del tema. Con todo esto me he puesto a hacer un poco de Internestigación de como se debe abordar el asunto este y aqui va mi resumen interpretativo de lo que he leído al respecto.

Lo fundamental es que la elaboración de una lista como esta, permite que nos inspiremos y mantener un inventario vigente de nuestras ilusiones, de nuestros sueños, objetivos  y también, lo que es muy importante, nos mantiene en “curso” en la concreción de nuestros sueños, asi como un tablero de instrumentos, que de mirarlos sabemos si vamos bien o nos estamos desviando. Para empezar el ejercicio entonces, imaginemos por un instante que estamos al final de nuestro camino con sólo unas pocas horas más de vida, y nos preguntamos—y ojalá tengamos respuestas, ¿Que es lo que nos hubiera gustado haber logrado?, ¿Qué cosas nos hubiera gustado hacer?

Veamos algunos aspectos prácticos para la construcción de una lista:

1. Debemos ser específicos (o lo más específicos posible). Por ejemplo, "cambiar el mundo”, “ayudar a la gente" y "ser feliz" son conceptos muy buenos y loables pero, lamentablemente, demasiado vagos para nuestros propósitos. En nuestra lista debemos profundizar y pensar más a nivel de detalle. Debemos incluir elementos claros y específicos acerca de donde, como, cuando y porqué de las cosas que queremos hacer y lograr.  

2. No debemos tratar de completar la lista a la primera. Debemos empezar por algo, un borrador está muy bien y luego vamos editando, modificando y mejorando a su debido tiempo. Pero lo importante es partir. Para empezar con la construcción de la lista debemos tener tranquilidad y tiempo para una o más sesiones de “brainstorming”. El detalle de la lista debería incluir anotaciones con detalle acerca de la ideas, eventos, lugares, cosas y personas. Y por cierto, no hay nada malo con “trampear” y buscar “inspiración” en las listas de otras personas.

3. Todos nuestros sueños, todo lo que queremos hacer debe incluirse en la lista. Nada es demasiado pequeño ni nada es demasiado grande. Para algunos, las cosas más simples en la vida son las que nos brindan la mayor alegría y satisfacción. Todos tenemos prioridades y gustos distintos. No todos quieren dar la vuelta al mundo en un velero. La lista debe incluir todo aquello que es importante para nosotros y nos motiva y  no todo tiene que ser ni muy “imprecionante” ni muy “magnifico”.

4. Se recomienda ver la película. The Bucket List que está disponible en DVD (Incluir link aqui). The Bucket List es una película inspiradora y divertida con Jack Nicholson y Morgan Freeman.The Bucket List se recomienda como una película que dará inspiración y motivación para iniciar el esfuerzo de recopilación de “nuestras” listas.

5. Flexibilidad. Nuestra lista debe ser flexible y tener espacio para crecer. Como dueños de la lista, debemos estar dispuestos a dejar que esta cambie y se amolde a nuestras vidas. Es una realidad que a medida que vamos cubriendo terreno en la vida, nuestras prioridades y gustos van cambiando también, por lo tanto, debemos tener la flexibilidad necesaria para aceptar esos cambios. Periódicamente debemos hacerle mantencion y eliminar aquellas cosas que ya no son importantes e incorporar nuevos sueños, pasiones y nuevas cosas que queremos hacer.

6. Cosas ya hechas, sueños cumplidos. También debemos incorporar todas aquellas cosas que ya hemos completado y que fueron parte de nuestros sueños. Lo mas probable es que la mayoría de nosotros no hemos mantenido este tipo de listas de una manera muy formal, pero seguro, todos hemos tenido sueños de toda la vida y hay cosas que ya hemos completado.  

7. Guardar testimonios de las cosas que hemos completado, fotos, videos, notas, cartas, etc. cualquier cosas significativa directamente relacionada con el sueño que hemos completado. Estos testimonios no solo nos permiten recordar mejor las vivencias del pasado sino que también nos permiten compartir con nuestros seres queridos.

8. No dude, no trepide. No deje de incluir cosas porque piensa que no tendrá el tiempo o que sencillamente no lo podrá lograr. Eso sería una aceptación muy negativa, dudar así es contraproducente. Si para Ud. algo es importante seguro encontrará el tiempo y lo logrará. Como decia Henry Ford: “Whether you think you can, or you think you can’t, you're right”. (Si crees que puedes, o si crees que no puedes, tienes razón).

9. Preguntas básicas. Pregúntese a Ud. mismo. ¿Adónde me gustaría ir? ¿Qué me gustaría hacer? ¿Con quien me gustaría hacer estas cosas? ¿cuando las quiero hacer? ¿Por qué las quiero hacer? Este tipo de preguntas son muy buenas y le ayudará a iniciar el proceso “creativo”.

10. Finalmente, escoja su medio. Hay muchas formas de crear y mantener este tipo de listas. Un computador es una muy buena opción, pero no la única. Otra muy buena alternativa son las Moleskine, esas libretitas de cuero que fueron usadas a diario por notables y talentosos artistas como Henri Matisse y Vincent van Gogh, poetas y hasta el mismísimo Ernest Hemingway.

Miercoles 10 de Enero de 2018