Gabriela Montaño: “La derecha pone trancas para que los grandes líderes no se presenten a elecciones”




Esteban Diotallevi

Periodista argentino
para @CorreodelAlba


Artículo publicado en la edición impresa de Correo del Alba N° 64.
 

Entrevista a la presidenta de la Cámara de Diputados, Gabriela Montaño. La carrera de la legisladora es extensa. Es uno de los cuadros políticos más destacados del Movimiento al Socialismo (MAS), organización que lidera el presidente Evo Morales Ayma.
 

En 2009 fue elegida senadora por Santa Cruz y presidenta de la Cámara Alta entre 2012 y 2013. También fue presidenta interina del Estado Plurinacional de Bolivia durante un viaje del primer mandatario y del vicepresidente, Álvaro García Linera. Es médica de profesión y esa vocación, en parte, la lleva al terreno político-parlamentario en varios proyectos clave.
 

Montaño forma parte de un gobierno que cambió la historia de Bolivia y que no detiene su marcha, con muchos sueños por delante y con la convicción de que se está en el camino correcto. Correo del Alba habló con ella y en su impronta quedó claro que es una mujer que tiene mucho para dar.
 

Su figura y la de otras legisladoras, como Adriana Salvatierra, las ministras y funcionarias en diferentes áreas del Estado, ha consolidado el rol de la mujer en la política boliviana, pero, ¿cuáles son los límites? ¿Algún día puede haber una mujer presidenta en Bolivia elegida por el voto popular?

Creo que el proyecto político del MAS y las organizaciones sociales son el núcleo del cambio liderado por el presidente Evo Morales. Esto siempre ha tenido una fuerte alianza con los movimientos de mujeres, de hecho, la Confederación de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa ha participado en la fundación del MAS. Los grandes avances que se dieron es porque hay una alianza con enormes sectores de la población y las mujeres están a la vanguardia. Entonces, yo creo que la despatriarcalización es al proceso de cambio tan importante como lo es la descolonización. También creo que es posible por el liderazgo del presidente Evo Morales, que comprende y asume los derechos de las mujeres como derechos que no se pueden negociar. Hay mujeres que están construyendo liderazgos muy interesantes en Bolivia y que ha tenido un avance enorme en su participación política. Y si, creo que es posible que Bolivia pueda en algún momento una presidenta o vicepresidenta, la población boliviana vota por mujeres. De hecho, en la Cámara de Diputados hoy somos la mayoría mujeres titulares.


Sin duda Evo Morales ha cambiado la historia de Bolivia y tiene el apoyo del pueblo, pero existen trabas legales para su reelección. ¿Qué posibilidades ve en las cuatro "ventanas" que habilitarían a Evo para un nuevo mandato?


Bueno, en algún momento lo dijo un periodista, que no creo que sea del MAS, con una frase muy clara y contundente: “El problema del presidente Evo Morales no es ganar la elección, el problema es que pueda presentarse en las siguientes elecciones”. En diciembre del año pasado el Congreso del MAS dio cuatro vías o cuatro posibilidades para que el presidente pueda presentarse, en el marco de la Constitución y de la legalidad, están sobre la mesa, no tenemos cartas bajo la manga.


¿Cuál de esas “vías” le parece que tendrá más posibilidades de avanzar? Renunciar entre 6 y 8 meses antes, referendo, reforma constitucional, habilitación parlamentaria...
 

Las opciones están frente a la población, se escogerá la que sea más conveniente para el pueblo. Pero hay que destacar que hoy en día la oposición traduce todo a la posibilidad, o no, de reelección del presidente Evo Morales, le tienen mucho temor en términos electorales, es un candidato que ha sido invencible en todas las elecciones desde el 2005. Entonces, la respuesta de la derecha no es tener buenas propuestas, su objetivo sólo es cerrarle el paso, como intentan hacerlo en Brasil con Lula o con Cristina en la Argentina. Es decir, la fórmula de la derecha es: manipulación mediática y judicial para poner trancas que eviten que la democracia se ejerza y que los grandes líderes se presenten a elecciones.

En el hipotético caso que Evo Morales renuncie antes de completar su mandato, para quedar habilitado en las próximas elecciones, y que Álvaro García Linera asuma como titular del Ejecutivo, ¿Ve a una mujer como compañera de fórmula del presidente Morales, como vicepresidenta?


Siempre veo mujeres en todas partes, mientras no sea yo todo está bien... (risas). Yo voy a utilizar el mismo argumento que utilizó el presidente en su momento, cuando dijo: “Hay ámbitos donde el vicepresidente es insustituible”. Creo que son un equipo espectacular, se entienden con la mirada, son la fortaleza el uno del otro, son nuestros dos mejores cuadros y el liderazgo del presidente Evo Morales es indiscutible. Se me hace difícil imaginarme otra opción. Es una dupla ganadora, así lo siento.

 

Prestigiosos juristas reconocidos a nivel internacional han elogiado el proyecto de reforma penal boliviana. ¿Cuáles son los puntos clave de esa iniciativa y como impactará en la sociedad?
 

Es complejo y largo de explicar y quienes no estamos vinculados al ámbito judicial o al derecho no nos sentimos cercanos a este tipo de reformas. Yo no soy abogada, soy médica y he sido parte de todo el proceso de construcción del código penal y creo que está hecho para personas como yo. Es un código para la gente, en su propio lenguaje. No está diseñado sólo para los abogados, jueces o fiscales. Existe un problema en términos de retardación de la justicia por la acumulación causas, entonces uno de los objetivos del proyecto es agilizar esos procesos.


¿El proyecto contempla ampliar los controles y evitar los casos de corrupción?


Uno de los principales problemas en el ámbito penal tienen que ver con la necesidad de transparentar las acciones del juez y el fiscal, y esto lo solucionamos a través de las audiencias orales. La justicia no sólo está para llenar de papeles un expediente, en la audiencia se debe resolver todo, en un intercambio humano y no a través de papeles. Eso también evitará la corrupción, porque en las audiencias públicas será mucho más difícil que una de las partes pueda llegar a tener un acuerdo con un juez.
 

¿El proyecto prevé mayores condenas para violadores y femicidios?
 

Creemos que la transformación del código penal no es hacer más grandes las penas, es para generar una justicia restaurativa. Por eso hemos creado otro tipo de sanciones, como por ejemplo, el trabajo comunitario y las multas restauradoras. Pero los casos de violencia contra la mujer, niñas, niños y adolescentes son transversales para todo el código, se asumen como un problema estructural y existen procedimientos especiales para este tipo de delitos. También hay otro cambio importante, la forma en que se clasifican las infracciones penales. En los procedimientos se diferencian las faltas, que son más leves que los delitos y los crímenes, donde el Ministerio Público no participará, sólo intervendrá en las infracciones penales más graves o las que el Estado boliviano decida perseguir con más dureza, entre las que se encuentran la violencia contra la mujer y las violaciones.
 

¿La pena de muerte se deslizó como una posibilidad? ¿En ningún momento alguien lo propuso?
 

Si, ha habido propuestas para endurecer la pena en el caso de violación seguida de muerte. Sin embargo, nuestra Constitución política establece para el ámbito penal una sanción o pena máxima de 30 años, sin derecho indulto. Mientras no haya una modificación constitucional no puede introducirse en el código del sistema penal la cadena perpetua o la pena de muerte.

¿Cómo van los debates para la despenalización del aborto y cuáles serán los alcances del proyecto?


Bueno, no hay una ley específica que despenalice el aborto. Lo que se está haciendo es aumentar las causales para el aborto impune, es decir, aquel aborto que no se castiga. Durante el gobierno Banzer, en el año 73, se comenzó a criminalizar y se diseñó la norma penal que actualmente sigue vigente, pero creemos que eso debe cambiar, estamos en otro momento histórico. Sin embargo, la razón fundamental es un tema de salud pública, ya que los abortos practicados en condiciones insalubres son la tercera causa de muerte de mujeres. Además, al expandirse las causales para interrumpir embarazos, los mismos tendrían que llevarse a cabo en el Servicio Público de Salud, por lo tanto, los casos fatales por esa causa podrían reducirse considerablemente. En la actualidad mueren alrededor de 500 mujeres al año en Bolivia, eso es algo que no nos podemos permitir. La pregunta que nos debemos hacer para analizar esto es: ¿Cómo beneficia a la sociedad el hecho de tener en la mujer en la cárcel por este tema?
 

Pero hay una gran diferencia entre ampliar las causales y legalizar el aborto...
 

Si, hay diferencias, pero no se despenaliza totalmente porque la Constitución no lo permitiría, pero hay una sentencia constitucional que establece que la Asamblea Legislativa Plurinacional puede tomar medidas legislativas para reducir el aborto clandestino, y no hay manera de hacerlo mientras continúe estando súper penalizado. Lo que estamos haciendo es un punto intermedio, pero que avanza muchísimo, sobre todo en lo relacionado con la salud pública de las mujeres. Las medidas que estamos tomando en relación al incremento de causales en el aborto impune lo que hacen es tratar de resolver una consecuencia: la muerte de mujeres.
 

Más allá de los cambios y avances indudables de Bolivia, ¿cuáles piensa que son los temas pendiente, en los que el Gobierno debe avanzar?
 

Creo que debemos avanzar en el proceso de industrialización. Ya se ha iniciado la agenda 20-25, que se propone convertir a Bolivia en el centro energético del continente. Cuando el presidente llegó al gobierno nuestro consumo de energía no estaba nivelado respecto a la producción, pero se tomaron las medidas adecuadas, primero para abastecer nuestro consumo y ahora para exportar. La diversificación de la energía también es un tema en el que tenemos seguir avanzando, pero la base de todo esto es haber tomado la decisión de nacionalizar los recursos y distribuirlos de manera adecuada. Creo que en el ámbito de salud debemos trabajar más en la calidad de atención, tenemos infraestructura nueva y capacidades instaladas, pero requerimos una mayor especialización y humanidad en la atención. Esto ha mejorado mucho con el proyecto Mi Salud, pero ahora esa lógica y calidez en la atención debe llegar a todo el sistema de salud. Bueno, siempre hay retos.
 

Durante la Conferencia Mundial de los Pueblos se levantaron las banderas de la Ciudadanía Universal. ¿Desde el terreno legislativo cuál es la propuesta de Bolivia?

Bueno, en primer lugar generar en la región las condiciones para que en el ámbito legislativo se puedan generar normativas en común que nos permitan tener una mirada diferente para que los ciudadanos en Sudamérica tengan la posibilidad de transitar libremente en el territorio de nuestro Abya Yala, trabajar, construir y formar una familia sin sentirse ajenos. Es un debate fundamental, que estamos tratando de llevar a todos los espacios legislativos de la región y, por supuesto, también hay que dar esta pelea en la unión interparlamentaria y en todos los espacios a nivel mundial.

¿Por qué no mejora la relación bilateral con Chile? ¿Es por la demanda marítima o por la conveniencia chilena de que Bolivia siga siendo mediterránea?


Yo siempre he creído que ambos países deberían tener una relación menos distante, es lo natural, pero los grandes grupos de poder económico y político en Chile, a lo largo de su historia, se han beneficiado de esta tensión y de la mediterraneidad boliviana, no así el pueblo chileno. La diferencia es que hoy Bolivia ha tomado la decisión de no reverenciarse ante la oligarquía chilena y busca que se haga justicia en el marco del derecho internacional. Tenemos un presidente que no se calla y que utiliza todos los instrumentos necesarios en buscar del diálogo, por eso está nuestra demanda marítima ante la Corte Internacional de La Haya, no es por confrontación, es por un diálogo que de resultados. En el momento en el que los interés mayoritarios de nuestros pueblos se pongan por encima de los intereses de la oligarquía, las relaciones van a volver a su cauce natural, que es el de ser pueblos hermanos para beneficiarnos mutuamente.
 

¿Qué opinión tiene sobre las amenazas de muerte al presidente a través de redes sociales? ¿A qué las atribuye?


Creo que la derecha nacional y regional quiere volver a un lenguaje racista para naturalizar la xenofobia y la discriminación. A través de ese lenguaje en las redes sociales intentan crear un caldo de cultivo racista que naturalice todo tipo de violencias, una forma colonizada de entender la realidad y la política. En ese contexto, amenazar al presidente y lanzar insultos racistas porque es indígena es una forma de naturalizar la violencia, para que luego no parezca raro que se intente dar un golpe de Estado o haya acciones violentas en las calles. Todo empieza a través del lenguaje y luego se naturaliza en la cabeza en la gente.


Usted varias veces manifestó su solidaridad con Venezuela. ¿Qué representa la nación bolivariana y el legado de Chávez para Bolivia y la región?
 

Voy a dar dos razones básicas: si existe una guerra tan dura contra el pueblo venezolano y contra el gobierno legítimamente electo de Nicolás Maduro, es porque Venezuela es una enorme fuente de recursos naturales, de petróleo, de gas, y los capitales transnacionales y el imperio quieren tener el control de esas reservas, eso lo tenemos que tener claro todos. Quienes creemos que debemos defender la soberanía de los pueblos debemos estar al lado del pueblo venezolano. Yo soy feminista y sólo en Cuba e visto la ebullición de los derechos de las mujeres como en Venezuela, en ninguna otra parte del mundo es así. Chávez se declaró feminista y la revolución chavista se declaró feminista, ¿dónde tenemos que estar las feministas del mundo si no es con el pueblo venezolano? Siendo feminista no puedo estar en ningún otro lado y creo que ninguna feminista del mundo puede estar en otro lado.

Miercoles 11 de Octubre de 2017