Mark Weisbrot: "Estados Unidos no debe intervenir en Venezuela"




Revista Internacional

Correo del Alba


Ya no se puede decir que la prensa internacional oculta la verdad sobre la situación de Venezuela, la realidad es que miente descaradamente. Sin embargo, algunos pocos medios de comunicación e investigadores analizan la situación más allá del cerco mediático y ofrecen un acercamiento de cuál es la problemática real en el país bolivariano.

 

Este es el caso de Mark Weisbrot, quien es codirector del Centro de Investigación en Economía y Política en Washington y colaborador de diferentes medios de los Estados Unidos y Europa, entre los que destacan The Guardian y Huffington Post.

 

En una columna publicada en The New York Times, titulada “Estados Unidos no debe intervenir en Venezuela”, Weisbrot aseguró que “durante los últimos 15 años, Washington le ha causado un gran daño a Venezuela con su implacable búsqueda de un cambio de régimen”.

 

“Lo mejor que podría hacer el gobierno de Estados Unidos con respecto a Venezuela, independientemente de los resultados políticos, sería dejar de intervenir”, señala el investigador en otro de los párrafos de su artículo, tras lo cual arremete contra Barack Obama al llamar “irracional” al decreto que califica al país bolivariano como una “amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos”.

“Las sanciones, así como la presión por parte del gobierno estadounidense, provocaron que importantes instituciones financieras no le otorgaran préstamos al gobierno venezolano".

Weisbrot afirma que tras el decreto de Obama las sanciones económicas en contra del país se extendieron y acarrearon consecuencias importantes en las decisiones de inversión, “pues los inversionistas saben lo que suele ocurrir con los países que Washington tiene en la mira” como “una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad” de los Estados Unidos.

 

“Las sanciones, así como la presión por parte del gobierno estadounidense, provocaron que importantes instituciones financieras no le otorgaran préstamos al gobierno venezolano que en otro momento serían de bajo riesgo al estar garantizados con oro”, apuntó el investigador respecto al perjuicio económico y financiero a causa del intervencionismo de Washington.

Además reveló que la Casa Blanca y el Pentágono estuvieron detrás del golpe militar de 2002, contra del gobierno del presidente Hugo Chávez, electo democráticamente. “El gobierno de los Estados Unidos reconoció haber proporcionado entrenamiento, instalaciones institucionales y otro tipo de ayuda a personas y organizaciones que participaron en el golpe”.

“Todo está bien documentado y se le ha dado a conocer a los periodistas que cubren Venezuela”.

Después de que fracasara el golpe, continúa Weisbrot, “Washington le ofreció financiamiento a grupos de oposición y les sigue otorgando millones de dólares” hasta la actualidad. Algo que la prensa hegemónica en el día a día ha ocultado y por si no fuera poco, crea una “verdad paralela” o “post verdad”, que es, nada más ni nada menos que mentir descaradamente.

 

“En 2013, Washington volvió a encontrarse en una posición solitaria en la región y el mundo, al rehusarse a reconocer los resultados de la elección presidencial (incluso cuando no hubo dudas acerca del proceso electoral); Estados Unidos le prestó ayuda a manifestantes violentos que buscaban derrocar al gobierno. Asimismo, le dio apoyo político a intentos similares en 2014”, añade el artículo.


Según relata el investigador, “todo está bien documentado y se le ha dado a conocer a los periodistas que cubren Venezuela”. Sin embargo, será difícil encontrar a los grandes medios escribir al respecto o hacer algún tipo de denuncia.

En unos de los últimos párrafos de su columna, Weisbrot asegura     que la intervención estadounidense “ha contribuido a la polarización política y al conflicto” en Venezuela, “ya que alentó a los elementos de oposición en numerosas coyunturas a que buscaran una estrategia de cambio de régimen, más que un cambio político pacífico”.

“El mundo está inundado de sangre derramada y de refugiados a causa del afán estadounidense por cambiar gobiernos".

Al terminar su análisis, el investigador expresa con cierto optimismo que “implementar una política de no intervención en Venezuela sería un cambio enorme para Washington y sentaría un sano precedente”.

 

“El mundo está inundado de sangre derramada y de refugiados a causa del afán estadounidense por cambiar gobiernos, como sucedió en Afganistán, Irak, Libia, Siria y otros países. ¿Por qué no intentar algo distinto en Occidente?”, concluye Weisbrot.

Jueves 10 de Agosto de 2017