“Usted provea las fotos que yo proveeré la guerra”




Luisa López

Analista política
para @CorreodelAlba


Artículo publicado en la edición impresa de Correo del Alba N° 63.

Este titular que parece tomado de una novela de ficción corresponde a la realidad pura y dura del periodismo amarillista estadounidense. No hablamos de Venezuela hoy, sino que nos remontamos a 1898, año que estalló la guerra entre Estados Unidos y España por la independencia de Cuba. La prensa jugó un rol fundamental para el desenlace, Washington no sólo tenía el poder de las armas sino el de la manipulación informativa, y, entonces, construyó un clima, una opinión y el miedo. 

En aquella época los diarios más influyentes de la potencia del norte eran el New York World y el New York Journal, ambos competían por el mercado nacional. El dueño del Journal era William Randolph Hearst, considerado un magnate de las comunicaciones, a quien se le atribuye la frase: “usted provea las fotos, que yo proveeré la guerra”, respuesta a uno de sus fotógrafos que cubría el conflicto en La Habana, que le había señalado que estimaba improbable que se desatará una guerra allí. 

Cuando El Libertador llegó a Bolivia en 1825, traía como parte de sus pertrechos de guerra una imprenta.

El otro periódico pertenecía a Joseph Pulitzer, que mantenía una enconada competencia con Hearst y, para ganar la guerra mercantil mediática, puso en marcha la denominada “prensa amarilla”, surgida en pleno conflicto hispano-estadounidense. Se valió de todos los recursos para contribuir a generar una ambiente de crisis, de desestabilización y beneficios de un eventual triunfo yankee, utilizó fuentes inventadas, hechos ficticios, etc. Y, cómo no, después del rédito para Estados Unidos de este tipo de prensa, se le hizo un público reconocimiento a Pulitzer, dando creación a los premios que llevan su nombre; por supuesto que todo enmarcado en un halo de seriedad y distinción.

Venezuela, siglo XIX 

Cuando El Libertador llegó a Bolivia en 1825, traía como parte de sus pertrechos de guerra una imprenta. Viajó miles de kilómetros con esta pesada maquinaria que, a partir de la técnica pausada de la tipografía, daría forma al primer periódico local El Cóndor de Bolivia. Lo propio hizo en Angostura, donde fundó el Correo del Orinoco. “Somos libres, escribimos en un país libre, y no nos proponemos engañar al público”, escribió Bolívar en el primer número de este periódico, que vio la luz el 27 de junio de 1818, fecha que se instauró en Venezuela como el día del periodista. En Lima creó el periódico El Peruano; por su parte, el Mariscal Antonio José de Sucre inauguró, en la actual capital ecuatoriana, El Monitor Quiteño.

La prensa de la época, en manos de los partidarios de la Corona, en todo momento mantuvo una campaña de desprestigio en su contra.

Los libertadores comprendían la trascendencia y necesidad de contar con un medio de difusión de las ideas emancipadoras en plena gesta independentista. Bolívar conocía de la degradación en que caían los escritores pagados por el reino español para denostarlo. Al respecto, el Libertador señaló: “Me acusan de todos los males y me niegan todas las virtudes… Ponen en duda mi desprendimiento y el amor que siempre he profesado a la Patria. No ahorran en negaciones y bajezas… Sería preferible, y menos doloroso, los puñales parricidas alzados contra mi pecho”. La prensa de la época, en manos de los partidarios de la Corona, en todo momento mantuvo una campaña de desprestigio en su contra, calificándole de loco, tirano, ladrón, asesino, cobarde, siempre con la vista puesta en afectar su imagen y autoridad.

Un “insurrecto” perseguido por la prensa

Otra víctima de los medios mentirosos fue Carlos Marx, así lo manifiesta en una entrevista concedida al periodista norteamericano R. Landor, en julio de 1871. 

“¡Todos los periódicos franceses! Vea, aquí está uno de ellos (tomando La Situación), y juzgue por usted mismo el valor de su evidencia en cuanto hechos. [Lee] ‘El Dr. Karl Marx, de la Internacional, ha sido arrestado en Bélgica, cuando trataba de escapar a Francia. La policía de Londres vigilaba desde hace tiempo la sociedad a la que aquel está vinculado, y ahora está adoptando activas medidas para su supresión’. Dos frases y dos mentiras. Usted ve que en vez de estar en prisión en Bélgica estoy en mi casa en Inglaterra. Usted debe saber también que la policía en Inglaterra es tan impotente para interferir con la Sociedad Internacional, como la Sociedad con ella. Sin embargo, lo más probable en todo esto es que la noticia circulará por toda la prensa continental sin una contradicción, y seguirá haciéndolo aunque yo enviara circulares a cada periódico de Europa desde aquí”, acotó el filósofo alemán.

Vietnam, paradigma informativo en tiempos de guerra 

La guerra de Vietnam marcó un hito para el periodismo de guerra, que jugó un rol protagónico en su desenlace, esta vez en favor de los vietnamitas. Ya instalado el televisor en las casas de las familias norteamericanas, la población pudo apreciar en vivo un cruento y desigual conflicto armado al que era sujeto el pueblo asiático. 

"Por primera vez en la historia moderna, el desenlace de la guerra no ocurrió en los campos de batalla sino en las pantallas de televisión”.

Numerosos militares estadounidenses culparon a la prensa por la derrota final de sus tropas. El general W.C. Westmoreland, principal mando castrense en la guerra, opinó que las cámaras de televisión ocasionaron el mayor daño: “Por las características propias de la televisión, se presentó una visión distorsionada de la guerra, comprimida y visualmente dramática… La guerra que vieron los americanos fue casi siempre violenta, miserable y controvertida... por primera vez en la historia moderna, el desenlace de la guerra no ocurrió en los campos de batalla sino en las pantallas de televisión”.

Poder y comunicación 

La historia de la prensa evidencia que los medios de comunicación no son independientes de intereses que van desde los económicos a los políticos e ideológicos. La relación con respecto a estas variables estará signada por la capacidad económica que tiene cada medio para circular, sea a través de la publicidad como por capitales directos, por lo tanto, nos preguntamos, ¿los que ostentan el poder económico serán los dueños de ‘la verdad’ en esta industria de la comunicación? 

Los medios pueden crear falsas noticias, ahondar crisis o bajar el perfil a otras, provocar que un hecho intrascendente aparezca como importante y de dar a conocer de manera insustancial otro que verdaderamente lo es. Ejemplos sobran, en Chile, el diario El Mercurio pasará a la historia como el medio que trabajó para la CIA en el gobierno de Salvador Allende, cuando su dueño, Agustín Edwards, recibió sumas millonarias para crear el clima que justificara la desestabilización y, con posterioridad, el golpe de Estado.

Los medios pueden crear falsas noticias, ahondar crisis o bajar el perfil a otras, provocar que un hecho intrascendente aparezca como importante.

Los medios de comunicación son una industria y como tal sólo pueden existir si poseen recursos, estos son generados por la publicidad de empresas privadas o estatales. Las primeras siempre serán socias del poder mediático porque comparten la misma clase social, por lo tanto los valores e intereses que tienen los dueños de los medios de comunicación.

Cabe preguntarnos hoy, ¿de dónde obtiene los recursos –que se supone no hay en Venezuela– la prensa que bombardea diariamente a la Revolución Bolivariana?

Miercoles 26 de Julio de 2017