Superestructura ideológica y guerra de cuarta generación en Venezuela




Luis Britto García

Escritor e historiador venezolano
para @CorreodelAlba


Artículo publicado en la edición impresa de Correo del Alba N° 63.

Superestructura e imágenes del mundo

No conocemos de manera directa la totalidad del mundo. Para ello dependemos de la imagen de él que nos proporcionan los medios. Las imágenes que recibimos generan conductas. Quien suministra esas imágenes controla nuestro comportamiento. Los medios se convierten en el mensaje. Nos convertimos en lo que nos comunican. 

Las imágenes y versiones del mundo que nos llegan son en su mayoría facturadas por ese sector del modo de producción que Marx y Engels denominaron la “superestructura ideológica”. Estado, religión, ciencia, filosofía, historia, aparato educativo, medios de comunicación, publicidad y propaganda, estética, creación artística, por mencionar sólo algunas de sus manifestaciones, contribuyen a la consolidación y estabilidad de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción.

Superestructura, sector terciario y Producto Interno Bruto (PIB) 

Pero, ¿cómo cuantificar económicamente la porción que ocupa la superestructura? No son inclinadas a utilizar esta categoría marxista las instituciones que llevan las estadísticas globales. Sin embargo, algunos indicadores pueden guiarnos.

Los países más desarrollados se aproximan actualmente a lo que Colin Clark y Jean Fourastié categorizaron como “Civilización Terciaria”, aquella en la cual predomina decisivamente en la economía el llamado sector terciario o de servicios. En esta fase, el sector primario, extractivo y agrícola, ocupa apenas el 10% de la fuerza de trabajo; el sector secundario, de producción industrial, ocupa el 20% de los trabajadores, y el sector terciario, o de servicios, ocupa el 70% de la fuerza laboral en actividades tales como comercio, distribución, comunicaciones, finanzas, turismo, hotelería, ocio, cultura, espectáculos, entretenimiento, administración pública y servicios públicos.

¿Cuál es la proporción del sector terciario en el PIB del mundo? Acudamos a los datos del Banco Mundial. Según éstos, es una magnitud considerable, y no hace más que crecer. Reproducimos a título de ejemplo algunos indicadores en años distintos, hasta el último disponible:

Año y % del sector terciario en el PIB global:
1995 >> 58,299%
2008 >> 66,282
%
2013 >> 68,05%
2014 >> 68,466%
(Fuente: http://datos.bancomundial.org/indicador/NV.SRV.TETC.ZS?view=chart)

Estos datos son impresionantes. Indican que el peso económico de las actividades que podríamos llamar superestructurales supera el de las infraestructurales, hasta sobrepasar ampliamente las dos terceras partes del PIB global. Tales resultados promedian los datos provenientes de los países “tradicionales”, con la mayor proporción del PIB procedente del sector primario extractivo y agrícola, con los de los países con “desarrollo intermedio”, en los cuales la mayor proporción proviene del sector secundario industrial, y con los de los países con “Civilización Terciaria”, cuya producción esencial proviene del sector terciario. 

A título ejemplificativo, transcribimos selectivamente algunos de los indicadores compilados por el Equipo Banco Mundial sobre la participación del sector terciario en el PIB de algunos países y grupos de países:

Alemania: 66,0 (1995) | 69,0 (2014)
Brasil: 66,7 (1995) | 70,8 (2014)
China: 33,7 (1995) | 48,1 (2014)
Cuba: 68,4 (1995) | -- (2014)
Estados Unidos: -- (1995) | 78,0 (2014)
Francia: 72,7 (1995) | 78,7 (2014)
India: 46,3 (1995) | 52,6 (2014)
Japón: 65,2 (1995) | 72,0 (2014)
Países Bajos: 69,6 (1995) | 77,0 (2014)
Suiza: 68,5 (1995) | 73,0 (2014)
Venezuela: 53,2 (1995) | -- (2014)
Mundo: 58,3 (1995) | 68,5 (2014)
América Latina y el Caribe: 62,0 (1995) | 65,5 (2014)
América del Norte: -- (1995) | 78,0 (2014)
Unión Europea: 67,3 (1995) | 74,0 (2014)
Países pobres muy endeudados: 43,9 (1995) | 47,7 (2014)
(Fuente: http://datos.bancomundial.org/indicador/NV.SRV.TETC.ZS?view=chart)

Podemos advertir, en primer lugar, la tendencia sostenida del sector terciario a ocupar un porcentaje cada vez mayor Superestructura ideológica y guerra de cuarta generación en Venezuela del PIB. En segundo lugar, dicho porcentaje coincide aproximativamente con el nivel de desarrollo: por lo regular, sólo en países en vías de desarrollo el sector terciario es inferior a la mitad del PIB. Suiza y los Países Bajos deben su alta tercerización al sector financiero; Francia, al turismo cultural.

Esta sobredeterminación superestructural posiblemente explique la supervivencia de relaciones de producción esencialmente injustas y contradictorias, así como alejamientos entre infraestructura y superestructura que pueden producir efectos catastróficos, como la crisis económica que revienta en 2008 cuando el sector financiero sobrepasa decenas de veces la economía real.

Economía y guerra del sector terciario 

¿Qué efectos tienen estas tendencias en la vida social? En un mundo sobredeterminado por el sector terciario, política, economía y estrategia se “tercerizan”; primero, porque se desplazan geográficamente hacia los sectores externos donde los países más desarrollados ejercen o aspiran a ejercer hegemonía; luego, porque la gestión de ésta aplica preferentemente los instrumentos simbólicos, ideológicos y mediáticos del sector terciario. 

En lo económico, los países de “Civilización Terciaria” trasladan sus industrias pesadas al Tercer Mundo, relegando a las maquilas de éste lo esencial de la producción del sector primario e incluso del secundario. A tales efectos, utilizan mano de obra subpagada también “tercerizada”, en lo posible exterior al sistema: marginal o inmigrante o extranjera. 

En lo estratégico, los países en los cuales predomina el sector terciario también tercerizan sus conflictos. Ante todo, los pelean fuera de su propio territorio. La carne de cañón es asimismo tercerizada: a tales efectos se utilizan mercenarios reclutados entre los sectores menos integrados del país agresor, o bien extranjeros contratados o bien efectivos de países títeres o del mismo país agredido. En fin, lo esencial del conflicto no reviste la forma de guerra declarada, abierta y frontal entre dos o más Estados, sino entre facciones de una población. 

Para convocar, financiar, pertrechar y entrenar la diversidad de fuerzas convocadas a tal efecto, los países hegemónicos, antes que el aparato táctico de la guerra convencional

aplican los recursos superestructurales de la religión, la ideología, el aparato financiero, el aparato jurídico nacional e internacional, el sistema educativo, medios de comunicación, publicidad y propaganda e industrias del entretenimiento tanto para exacerbar las diferencias religiosas, regionales, locales, clasistas y étnicas de sus víctimas, como para plegarlas a los valores culturales del agresor. 

Guerra superestructural y guerra de cuarta generación 

La guerra superestructural es lo que los estrategas contemporáneos llaman “guerra de cuarta generación”. Como afirma el general del Reino Unido Sir Rupert Smith en el libro “The utility of force: the art of war in the modern world”:“La guerra ya no existe. Confrontaciones, conflictos y combates indudablemente persisten por todo el mundo –muy evidentemente en Irak, Afganistán, la República Democrática del Congo y los territorios Palestinos, pero no sólo allí– y los estados todavía tienen fuerzas armadas que usan como símbolo de poder. Sin embargo, la guerra tal como la conocen cognitivamente la mayoría de los no combatientes, la guerra como una batalla en un campo entre hombres y maquinarias, la guerra como un masivo evento decisivo en una disputa internacional, tal cosa ha dejado de existir.” 

Guerra de cuarta generación en Venezuela 

Por su parte, el analista y coronel estadounidense Max G. Manwaring, del Comando Sur y de la Agencia de Inteligencia de Defensa, en el trabajo “Latin America´s new security reality: irregular asymmetric conflict and Hugo Chavez”, expone un conjunto de acciones características de este tipo de guerra, las cuales citamos en negrita, añadiéndoles por nuestra parte la forma en que se aplican en Venezuela:

- Los combatientes no necesariamente son ejércitos; tienden a ser pequeños grupos de soldados armados no necesariamente uniformados, algunos menores o mujeres: En Venezuela ejercen la violencia terrorista contra el gobierno democrático grupos armados sin uniforme, de uno u otro sexo y diversas edades. 

- Estos pequeños grupos de combatientes tienden a confundirse con la gente ordinaria; no tienen domicilios permanentes ni identidad que los diferencia del resto de la población civil: En Venezuela paramilitares colombianos, delincuentes comunes y terroristas tratan de confundirse con el resto de la población. 

- No hay un campo de batalla aislado lejos de los centros poblados, en los cuales se enfrentan los ejércitos: En Venezuela los actos terroristas ocurren en los centros poblados; esencialmente en los 19 municipios con alcaldes opositores del total de 335 municipios de que consta el país. En la tercera oleada terrorista desde la elección de Nicolás Maduro, hasta el 26 de mayo de 2017 han causado 55 muertes, entre las cuales sólo seis parecen haber sido presuntamente infligidas por los cuerpos de seguridad, y tres se contaban entre policías y guardias nacionales.

- El enfrentamiento armado puede ocurrir en presencia de civiles, contra ellos o en su defensa: En Venezuela las acciones terroristas se desarrollan preferentemente en territorio de las alcaldías dominadas por alcaldes opositores, y los terroristas son protegidos por sus policías locales, pero sus acciones pueden irradiar a otros ámbitos, tales como sabotajes eléctricos y destrucción de vías. 

- Los combatientes usan diferentes armas de baja tecnología, a veces improvisadas pero siempre efectivas: En Venezuela los terroristas alternan armas largas de reglamento con morteros caseros, bombas incendiarias y pestilentes, derrames de aceite, cortes viales con desechos, y alambres de acero para decapitar motorizados. 

- El combate o la confrontación no utiliza sólo la fuerza militar coercitiva sino también la persuasión política y psicológica co-optativa: En Venezuela los actos aislados de terrorismo son minuciosamente filmados y saturativamente divulgados para fingir una generalizada sublevación popular, que es apoyada mediáticamente tanto a nivel nacional como internacional. 

- Los conflictos son conducidos en cuatro niveles –político, estratégico, operacional y táctico–, cada uno situado en el contexto del otro en orden descendiente desde lo político: En Venezuela los terroristas tratan de extender la confrontación política democrática en la cual han sido usualmente derrotados a los niveles estratégico, operacional y táctico.

- Incluso entonces, las operaciones militares son sólo uno de los muchos instrumentos de poder empleados por los combatientes: En Venezuela el terrorismo abierto es acompañado por el terrorismo económico del acaparamiento, la especulación, el masivo contrabando de extracción, la manipulación de la tasa cambiaría y la exageración del riesgo país, y por el terrorismo diplomático de organizaciones subsidiadas por Estados Unidos. 

- El conflicto es a menudo transnacional; los combatientes utilizan las fronteras políticas legales y los territorios de otros países como santuarios y áreas de descanso y recuperación: En Venezuela las fuerzas paramilitares terroristas en su mayoría vienen de otros países y en ello se refugian para evitar sanción por sus delitos. 

- Las mayores batallas militares y no militares en el conflicto moderno se desarrollan entre la población; cuando son reportadas, se convierten en eventos mediáticos que pueden o no reflejar la realidad social: De hecho, en Venezuela los actos terroristas de asesinatos selectivos, quema de ciudadanos vivos, cortes viales, destrucción de edificios y transportes públicos, guarderías y hospitales infantiles, se hacen sin otra finalidad estratégica que la de ser filmados y representar en 19 de los 337 municipios del país una sublevación social inexistente.

- Todo se hace con el propósito de capturar la imaginación del pueblo y la voluntad de sus líderes, ganando una prueba de fuerza moral (no militar): Hasta el presente, el terrorismo en Venezuela es un intento de ganar en el campo de la violencia y de la saturación mediática las consecutivas derrotas en el campo político y electoral. 

- La lucha es total, en el sentido de que da al ganador el poder absoluto para controlar o reemplazar la totalidad del gobierno existente o de cualquier otro símbolo de poder: En Venezuela el terrorismo no acepta el camino electoral ni el llamado a Constituyente porque éste lo obligaría a acceder al poder dentro del orden constitucional: aspiran, como en la efímera dictadura de Pedro Carmona Estanga, a disolver de un plumazo Constitución y poderes para disponer discrecional e ilimitadamente del poder y subastar los recursos naturales y el patrimonio público y cultural del país. 

Contra Venezuela ha sido declarada una guerra de cuarta generación que se libra en todos los ámbitos. Tenemos el derecho de defendernos y el deber de vencerla.

Miercoles 26 de Julio de 2017